Cuando la vida llamó a mi puerta me pilló ensayando muertes.
Dicen que fue el THC, la juventud, la patología y el desamor. Yo sé que sólo era el miedo.
Quise asomarme a la mirilla, pero el vidrio que construyen los hombres nunca muestra lo que el alma persigue.
Debería haber abierto sin recelos.
Digo que no me arrepiento y estoy mintiendo, todos los días.
Por eso ya nunca quiero dormir, para ver si puedo robarle tiempo al tiempo.
En la prisión de mi memoria hay un patio de recreo. Un cajón de arena donde eternamente se ahogan los pasos nunca andados.
Es demasiado fácil decir que fue fácil. Y se ha vuelto incómodo quedarse acomodado.
Donde se creo la primera luz... volveré a ese lugar donde nací.
ResponderEliminarIncluso en la mas grande de las cobardías se esconde un infinito valor.
Porque aun teniendo todo a veces nos falta lo mas importante. Nosotros mismos.
La felicidad es simple. Lo complicado es ser simple.